Secundaria · Inglés
CLIL es la metodología que más veces aparece en una defensa de Inglés de Secundaria y la que peor se explica. Decir que consiste en dar una materia en inglés es quedarse en la superficie: lo que el tribunal comprueba es si sabes planificar objetivos de contenido y de lengua a la vez, si prevés andamiaje y si evalúas las dos dimensiones. Esta ficha ordena el asunto en términos de oposición.
Qué es CLIL y qué no es
Las siglas CLIL responden a un enfoque que en español se denomina AICLE: una materia no lingüística se imparte en la lengua extranjera, que funciona como vehículo, y el alumnado aprende las dos cosas a la vez. Lleva décadas impulsado en el espacio europeo y en España se ha desplegado mediante los programas plurilingües de cada comunidad.
No es traducir el libro de texto de la materia, no es dar la clase en inglés y explicar en español cuando el grupo se pierde, y no es una versión rebajada del contenido para que quepa en el idioma. Si tu respuesta no deja claras esas tres exclusiones, cualquiera de ellas puede ser la primera pregunta del tribunal.
Las cuatro C, usadas y no solo enumeradas
El modelo de las cuatro dimensiones es la referencia más citada y la más fácil de desperdiciar. Enumerarlas no puntúa; mostrar qué decisión toma cada una, sí.
- Contenido. El saber de la materia, con su nivel intacto. Aquí se decide qué parte del currículo se trabaja.
- Comunicación. La lengua que el alumnado va a necesitar para hacer la tarea: vocabulario específico, estructuras y funciones comunicativas. Se anticipa, no se improvisa.
- Cognición. El tipo de operación mental que exige la tarea. Si la actividad solo pide identificar y repetir, no hay pensamiento de orden superior ni aprendizaje real de contenido.
- Cultura. La mirada intercultural, que es lo que impide que el programa se reduzca a un cambio de idioma.
Un ejercicio que funciona bien en una defensa: coger una unidad de tu programación y decir en una frase qué aporta cada dimensión. Si una de las cuatro queda muda, la unidad está incompleta.
Planificar una unidad: el orden correcto
| Paso | Decisión | Señal de que está bien resuelto |
|---|---|---|
| 1 | Seleccionar el contenido curricular de la materia | Se identifica el saber básico sin rebajarlo |
| 2 | Fijar objetivos dobles: de contenido y de lengua | Hay dos listas separadas y ambas se evalúan |
| 3 | Prever las funciones lingüísticas necesarias | Describir, comparar, justificar, clasificar, hipotetizar |
| 4 | Diseñar el andamiaje | Apoyos visuales, glosario, estructuras de apoyo, modelos |
| 5 | Elegir el producto final | Exige usar el contenido y la lengua a la vez |
| 6 | Separar los instrumentos de evaluación | Rúbrica con bloques distintos para contenido y para lengua |
El paso tres es el que la mayoría se salta. Anticipar las funciones lingüísticas, y no solo el vocabulario, es lo que permite que el alumnado pueda hacer la tarea sin bloquearse. Y el paso seis es el que se defiende mejor, porque resuelve de antemano la pregunta sobre cómo se califica.
El andamiaje, que es donde se gana la defensa
El andamiaje lingüístico tiene formas concretas que conviene nombrar: organizadores visuales que soportan el contenido sin texto denso, glosarios con el vocabulario específico trabajado antes de la tarea, estructuras de apoyo que dan el inicio de las frases que el alumnado tendrá que producir, modelos resueltos de la tarea y agrupamientos que permitan apoyarse en otros.
Lo decisivo es que ese apoyo se retire de forma planificada. Un andamiaje que permanece todo el curso no enseña a producir con autonomía, y un andamiaje ausente deja al alumnado sin acceso al contenido. Describir la progresión de retirada, con las sesiones en que ocurre, es lo que convierte una idea general en una programación defendible.
Ese planteamiento conecta además con el diseño universal para el aprendizaje que recoge la normativa curricular vigente: múltiples formas de presentar la información y de permitir que el alumnado muestre lo que sabe.
Evaluar las dos dimensiones
La regla es simple y hay que enunciarla con claridad: el contenido no se penaliza por errores de lengua, y la lengua se evalúa con sus propios criterios. Mezclar las dos cosas en una nota única hace que un alumnado con buen dominio del contenido y lengua insegura aparezca como si no supiera la materia.
En la práctica se traduce en una rúbrica con dos bloques, instrumentos que permitan mostrar el contenido por vías distintas —esquema, oral, producto gráfico— y registro separado de lo lingüístico, con los descriptores del marco europeo de referencia como apoyo para situar el nivel.
Cómo justificarlo ante el tribunal
Cuatro referencias bastan y conviene usarlas en este orden. La Ley Orgánica 3/2020, por la competencia plurilingüe como competencia clave del currículo. El Real Decreto 217/2022, que establece las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria y concreta las competencias específicas de Lengua Extranjera. El decreto de currículo de tu comunidad, que es donde vive el programa plurilingüe al que te acoges. Y el marco común europeo de referencia como instrumento para situar niveles y descriptores.
Conviene recordar también el marco del propio proceso selectivo: el programa oficial de Inglés para el cuerpo de profesores de Enseñanza Secundaria consta de 69 temas y figura en el anexo III de la Orden de 9 de septiembre de 1993, restablecida en su vigencia por la Orden ECD/191/2012, de 6 de febrero. Por encima de cincuenta temas rige el sorteo de cuatro bolas con desarrollo de una sola, según el Real Decreto 276/2007. Varios de esos temas permiten introducir el enfoque integrado sin forzarlo.
Errores que restan puntos
- Convertir la sesión en una traducción del material de la materia.
- Bajar el nivel del contenido para ajustarlo al idioma.
- No prever andamiaje, con el resultado previsible de que el grupo se bloquea y se vuelve al español.
- Evaluar solo el contenido, o solo la lengua, y presentarlo como enfoque integrado.
- Enumerar las cuatro dimensiones sin aplicarlas a ninguna unidad concreta.
- Atribuir a un documento europeo afirmaciones concretas sin poder citarlo con exactitud.
- Describir un programa plurilingüe que el centro del supuesto no tiene.
Preguntas frecuentes
¿CLIL y AICLE son lo mismo?
Sí: AICLE es la denominación en español del mismo enfoque. Usar las dos en el examen y aclararlo en una frase evita cualquier ambigüedad.
¿Puede un especialista de Inglés dar CLIL de otra materia?
Depende de la habilitación y de la organización del programa plurilingüe de cada comunidad. En un examen conviene no afirmar nada categórico y remitirse a la normativa autonómica aplicable.
¿Se puede usar la lengua materna en una sesión CLIL?
De forma puntual y planificada, como apoyo para asegurar la comprensión de un concepto clave. Lo que no se sostiene es alternar idiomas sin criterio, porque el alumnado deja de esforzarse en la lengua extranjera.
¿Vale para cualquier nivel de la etapa?
Sí, ajustando la exigencia lingüística y el andamiaje. En primer curso el apoyo es mucho mayor y el producto más guiado; en cuarto puede exigirse producción autónoma con justificación.
¿Cómo encaja la mediación en un diseño CLIL?
Encaja de forma natural: explicar un contenido a un compañero, reformular un texto o trasladar información entre formatos son tareas de mediación y a la vez de contenido. Es uno de los mejores argumentos para la defensa.