En el currículo LOMLOE los criterios de evaluación no se inventan: vienen asociados a las competencias específicas de cada área y están redactados en el Real Decreto 95/2022 y en el decreto de tu comunidad. Lo que sí te corresponde es contextualizarlos para 3-6 años y convertirlos en algo observable: una rúbrica con niveles de desempeño y un registro con el que recoger la evidencia. Así se hace.
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Calendario, técnica de supuestos, errores que descalifican y normativa autonómica al día.
De dónde salen los criterios en el segundo ciclo
La cadena es corta y conviene decirla en este orden ante un tribunal: la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020) fija los principios; el Real Decreto 95/2022 establece la ordenación y las enseñanzas mínimas del segundo ciclo con sus competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos; y el decreto de currículo de cada comunidad los concreta y, en algunos casos, los amplía. En Andalucía es el Decreto 100/2023; en Madrid, el Decreto 36/2022.
De ahí se deduce lo que no se puede hacer: redactar criterios propios desde cero. El criterio es normativo. Lo que la maestra elabora es su concreción para el grupo, el nivel de desempeño esperado y el instrumento de recogida. Confundir las dos cosas es el error que más se repite en los supuestos.
Las tres áreas y qué se evalúa en cada una
El segundo ciclo se organiza en tres áreas, y los criterios de evaluación se agrupan en ellas. No son asignaturas: el trabajo es globalizado y una misma situación de aprendizaje suele movilizar criterios de las tres.
- Crecimiento en Armonía. Identidad, cuerpo, movimiento, autonomía en las rutinas, regulación emocional, convivencia y hábitos de salud.
- Descubrimiento y Exploración del Entorno. Indagación, cuantificación y medida, relaciones espaciales, entorno natural y social, actitud de cuidado.
- Comunicación y Representación de la Realidad. Lenguaje oral, aproximación al lenguaje escrito, expresión artística, musical y corporal y comunicación en más de una lengua donde corresponda.
Esa tercera área es la que conecta con la aproximación a la lectoescritura en 5 años, un contenido que aparece mucho en supuestos y que hay que evaluar sin convertirlo en una prueba de Primaria.
Cómo se convierte un criterio en rúbrica
Una rúbrica es el criterio desglosado en niveles de desempeño observables. La escala más manejable en Infantil tiene cuatro niveles, y se nombran por lo que el niño hace, no por lo que le falta. Este es un ejemplo de elaboración propia sobre la autonomía en las rutinas de aula:
| Nivel | Qué se observa |
|---|---|
| Inicio | Necesita que el adulto inicie y acompañe toda la secuencia |
| En proceso | Inicia la rutina con una indicación verbal o visual y necesita ayuda en algún paso |
| Conseguido | Completa la rutina de forma autónoma en situaciones habituales |
| Consolidado | La realiza de forma autónoma y ayuda o avisa a otro compañero |
Tres reglas para que una rúbrica aguante una pregunta del tribunal: cada nivel describe conducta observable y no actitudes internas; los niveles son excluyentes, de modo que un niño está en uno y solo uno; y el salto entre niveles es del mismo tamaño. Si el paso de «en proceso» a «conseguido» es enorme, la rúbrica no discrimina nada.
Registros: con qué recoges la evidencia
La evaluación en Infantil es global, continua y formativa, y la técnica principal es la observación directa y sistemática. Lo que cambia es el instrumento donde queda registrada:
- Lista de control. Presencia o ausencia de una conducta. Rápida, útil para rutinas y hábitos.
- Escala de valoración o rúbrica. Grado de desempeño. Es la que permite ver evolución.
- Registro anecdótico. Hechos significativos con fecha y contexto, sin interpretación.
- Diario de aula. Seguimiento del grupo y de las situaciones de aprendizaje.
- Análisis de producciones. Dibujos, construcciones y trabajos, fechados para comparar.
- Entrevista con la familia. Información de casa que el aula no ve.
Un error de examen habitual es llenar el supuesto de instrumentos. Con dos o tres bien elegidos y bien descritos se puntúa más que con una lista de ocho que nadie podría aplicar en un aula de veinticinco niños. En el día a día, los rincones son el momento natural de observación, porque el adulto queda libre mientras el grupo trabaja.
Qué sostiene teóricamente la evaluación en 3-6
Evaluar en esta etapa exige saber qué es esperable a cada edad, y de ahí la utilidad de los referentes clásicos. Piaget explica el pensamiento preoperatorio y por qué ciertas tareas no son evaluables a los cuatro años. Vygotsky justifica evaluar también lo que el niño logra con ayuda, no solo lo que hace solo. Wallon aporta la lectura emocional del desarrollo y Bowlby, la del vínculo, imprescindible para interpretar una conducta de inicio de curso.
Si el supuesto baja al primer ciclo, los referentes cambian de peso: Pikler para el movimiento libre y el respeto al ritmo propio, y Goldschmied para observar la exploración con la cesta de los tesoros y el juego heurístico.
Criterios, rúbricas y diversidad
Los criterios de evaluación son los mismos para todo el grupo: lo que se ajusta es el modo de acceder a la tarea y de demostrar el aprendizaje. Ese es el punto donde entra el diseño universal para el aprendizaje: varias formas de representación, de acción y de implicación dentro de la misma propuesta, de modo que la rúbrica sirva para todos.
Solo cuando hay adaptación curricular significativa se modifican los referentes, y eso se decide con el informe correspondiente, no en el aula por iniciativa propia. Decirlo con esa precisión en un supuesto demuestra que conoces la diferencia entre ajustar el acceso y rebajar el criterio.
Errores que restan al redactar criterios y rúbricas
- Inventar criterios en lugar de tomarlos del currículo y contextualizarlos.
- Redactar niveles con juicios («poco motivado», «despistado») en vez de conductas.
- Evaluar actividades en lugar de aprendizajes: la ficha no es el criterio.
- Usar porcentajes y notas numéricas, que no encajan con la evaluación de la etapa.
- No fechar los registros, con lo que se pierde la comparación a lo largo del curso.
- Dejar fuera la información de la familia y la coordinación con el equipo.
La técnica completa de respuesta está en cómo resolver supuestos paso a paso, y los fallos que invalidan un ejercicio, en errores que descalifican. Estas rúbricas van desarrolladas y listas para copiar en el temario de Educadora Infantil de Andalucía y de Madrid, con la cita del decreto correspondiente.
Preguntas frecuentes
¿Puedo redactar mis propios criterios de evaluación?
No. Los criterios están en el Real Decreto 95/2022 y en el decreto de tu comunidad, asociados a cada competencia específica. Lo que elaboras es su concreción para el grupo, los niveles de desempeño y el instrumento de recogida.
¿Se ponen notas en Infantil?
No. La evaluación es global, continua y formativa, y se informa a las familias de la evolución del niño, no de una calificación numérica. Usar porcentajes en un supuesto es un indicador claro de material desactualizado.
¿Cuántos niveles debe tener una rúbrica?
Tres o cuatro funcionan bien en esta etapa. Con dos no se aprecia evolución y con seis los niveles se solapan y dejan de ser excluyentes, que es justo lo que una rúbrica tiene que garantizar.
¿Cambian los criterios según la comunidad?
El núcleo es estatal y cada decreto autonómico lo concreta, de modo que hay variaciones de redacción y de agrupación. Las diferencias territoriales las tienes en la comparativa por comunidades, y conviene citar siempre el decreto de la comunidad a la que te presentas.
¿Y las retribuciones de la especialidad?
Van por otro camino y no dependen de estos documentos: el detalle está en cuánto cobra una Educadora Infantil en 2026.
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